Mi hijo solo quiere jugar y se niega a estudiar!

Los últimos meses del año son intensos tanto para niños como para adolescentes. Es tiempo de exámenes, pruebas finales y, en algunos casos, la última oportunidad para pasar ese ramo que fue un ‘dolor de cabeza’. Para los más grandes, también es el momento de enfrentarse a ese fantasma llamado PSU, que puede generar estrés e incertidumbre. Pero, ¿qué pasa cuando en lugar de estudiar los menores solo quieren jugar? La psicóloga de Vidaintegra, Paula Abogabir, entrega algunas claves para acompañarlos en esta etapa.

Para los niños y niñas, ingresar al sistema educacional, con tareas y estudio puede ser muy difícil. Algunos logran encontrar un ritmo y una rutina con facilidad, pero otros pueden necesitar más tiempo para adaptarse. “Es importante que asuman responsabilidades académicas, sin renunciar a la socialización y las actividades con amigos, de distracción y relajo, puesto que el ritmo académico resulta exigente, y los niños y adolescentes necesitan descargar dicha tensión”; explica la psicóloga de Vidaintegra, Paula Abogabir.

Instalar una rutina

El juego es una instancia fundamental en el desarrollo, señala la especialista, así como los espacios de recreación y esparcimiento con sus pares. Negarles estas instancias e imponerles únicamente el estudio puede traer como consecuencia una aversión a los libros y las tareas. Sin embargo, el equilibrio es necesario. “Hay que tener en consideración las distintas exigencias de los colegios y, en general, buscar los hábitos que más se acomoden a los niños y que les haga sentido para que se vuelva algo interesante para ellos”, agrega la especialista.

Señala que a lo largo de la etapa escolar hay que regular las exigencias académicas y la rutina de estudio en el hogar. De todos modos, es importante generar una rutina que incluya tiempo de estudio y tiempo de distracción. Explica también que es normal que un niño prefiera jugar que estudiar, por lo mismo, es importante que exista un acompañamiento por parte de un adulto, que sea un verdadero apoyo.

La educación comienza en casa 

Cuando los niños no quieren estudiar y se muestran desafiantes, hay que evaluar varios aspectos. Lo primero es pesquisar si pudiesen existir factores tanto en la casa como en el colegio que provoquen algún tipo de malestar y rechazo. Luego, será importante preguntar por la rutina de estudio y la posibilidad de contar con algún adulto que ayude al niño frente a las dudas. Finalmente, no se pueden perder de vista las expectativas de los padres y el modo en que se transmite la importancia de estudiar. “A veces, el acercamiento que ellos tienen es decirles ‘tienes que estudiar’ sin decirles cómo”, señala la sicóloga.

Hay que comprender que los niños y adolescentes también pueden sentir estrés, angustia y pasar por momentos difíciles con respecto al estudio. Cuando nos enfrentamos a un niño que sólo quiere jugar, es importante pensar que tal vez el juego es una válvula de escape ante lo que lo estresa e incomoda.

Otro factor a considerar son las expectativas de padres e hijos. Muchas veces la frustración se origina al “sentir que desilusionan a sus padres”, explica Paula. “Es importante diferenciar las expectativas y las frustraciones de padres e hijos. Los papás pueden entregar herramienta y acompañar en el aprendizaje de sus hijos; pero luego son sus hijos quienes deben decidir”.

Escucharlos

En las próximas semanas se rendirá la PSU, sin duda un evento muy importante para muchos jóvenes que ven en esta instancia su carta de entrada a la universidad. “Esta prueba, además de todo lo que exige, representa un gran paso: salir del colegio y entrar a un mundo más adulto. Además ‘exige’ una decisión que, muchas veces, los adolescentes no siempre están preparados para asumir. Parte del acompañamiento es tratar de comprender el cambio que enfrentan los adolescentes y acoger la incertidumbre de no saber qué estudiar. Por ello es conveniente conversar con los hijos. Muchos de ellos están estresados, aunque se muestren indiferentes al tema”, agrega la especialista de Vidaintegra.

¿Cuándo consultar?

“Es importante pensar en el malestar que genera la carga académica en los alumnos. Cuando los niños y adolescentes están angustiados, pueden perder la capacidad de disfrutar ciertas actividades que previamente eran placenteras. Muchas de las consultas pueden ser por problemas atencionales, de conducta en la casa y/o en el colegio, o problemas para dormir”, señala.

Paula agrega el cuidado que se debe tener con los diagnósticos a temprana edad, especialmente de déficit atencional. “Esto los estigmatiza desde muy chicos, porque ellos van formando su identidad en base a estos diagnósticos y ‘palabras’ que los van describiendo. Antes de diagnosticar un ‘trastorno por déficit atencional’, es importante usar las palabras adecuadas para referirse a las dificultades atencionales”.

Claves para acompañar a los niños en el estudio

  • Acompañarlos y explicarles por qué es importante estudiar.
  • Buscar en conjunto las mejores técnicas de estudio (lectura, dibujar esquemas, hacer resúmenes, etc.).
  • No eliminar los espacios de juego y recreación. Son importantes para el desarrollo y relajo de niños y adolescentes.
  • Establecer rutinas y tiempos claros para dedicarle al estudio y los juegos.
  • Si el niño o adolescente comienza a bajar las notas, indagar en sus hábitos de estudio y en los posibles factores de estrés que lo pueden estar afectando.

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